Después de la depilación, tu piel tiende a resecarse y perder elasticidad. Lo mejor es empezar por hidratar la piel de forma rápida y sencilla, siendo constante, ya que no obtendrás resultados si sólo lo haces de vez en cuando.

Hay formas de depilación bastante agresivas que consiguen que nuestra piel se vuelva sensible y con rojeces y en ocasiones hasta pequeños granitos o descamaciones. Para evitar esto, utiliza una suave loción hidratante que no contenga alcohol. Los días posteriores a la depilación intenta  no exponerte al sol o a temperaturas extremas, ya que la piel está sensible.

Antes y después de la depilación es aconsejable lavar las piernas con un suave jabón y agua tibia, ya que conseguirás ablandar el pelo. Y entre depilación y depilación hacer una exfoliación una vez a la semana aproximadamente. De esta manera, evitarás la aparición de posibles pelos enquistados, puntos rojos o grietas que harán perder la belleza de tus piernas.

¡Así proporcionarás a tu piel toda la suavidad y el confort que necesita!

 

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